¿Qué es poesía?
Martes , 15 de Junio de 2004. Enrique Barbeito García
¿Qué es poesía? –dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.Gustavo Adolfo Bécquer , Rimas. nº XXI
Martes , 15 de Junio de 2004. Enrique Barbeito García
¿Qué es poesía? –dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.Gustavo Adolfo Bécquer , Rimas. nº XXI
Me encantan esas líneas jeje, no pude resistirme a ponerlas por aquí :P Además, se las dedico a mi novia que seguro me estará viendo :D*
Para quien le interese, tiene el resto de rimas [ aquí ]
Un saludo
De un vecino de por aquí, de Orihuelica del señó:
“Alto soy de mirar a las palmeras,
rudo de convivir con las montañas”
Lamentablemente solo me acuerdo de ese trozo. En este, Elche, pueblo de palmeras, mi madre nos recitaba el principio de pequeños, y creíamos que era coña :D
¿¿ Que tal esta ???
Tu pupila es azul, y cuando ries,
su claridad suave me recuerda
el tremulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja
Graciasssss!!!! me hace muuuucha ilu jaja, ya lo sabías. Menos mal que me la has dedicado, tenía mis dudas jejeje ,es broma.
“De un vecino de por aquí, de Orihuelica del señó” mi familia paterna es de allí. Cuando he leído lo de Orihuelica del Señó me has recordado a mi tía jaja (que siempre me lo dice cuando se pone meláncolica al recordar que yo –y mi familia– vivíamos allí) :)
felicidades por tu espacio.
te invito a compartir uno recien creado, mi mundo
viapoesia@blogspot.com
un abrazo y mil gracias por estar aqui
xx â?? con minúsculas.
Debiera estar allí, como todas las noches de aquellos fines de semana, correspondientes a mediados de 2001 y todo el 2002, cuando salíamos a repartir alimentos por las calles del barrio de Belgrano. Detrás del biombo cartonero, buscando la privacidad necesaria en ese breve espacio que ofrecía el pasillo de la sastrería iluminada. Leyendo. Pegando su mirada a los diarios de pretérita noticia. Alguien le había robado sus anteojos. La miseria entre los pobres es tan violenta, como el crédito de la paz universal. Ella, pertenecía al grupo de los xx â?? con minúsculas â?? dado que en su mocedad ejerció el periodismo y había sido educada en una familia acomodada, que lo perdió todo por la estafa del experto instruido en cómo despojar â??legalmenteâ? al indefenso. Por no corresponder a los XX â?? con mayúsculas â?? dueños temporales de la plaza que se encuentra frente a la Iglesia de la Inmaculada Concepción, fue rechazada por su condición de â??diferenteâ?.
Es curioso como uno llega a comprender, con el tiempo, que la misma carencia no suele ser semejante entre quienes la padecen. La señora xx, de 72 años, había dedicado la mayor parte de su existencia a cuidar a su madre. Esa elección le impidió contraer matrimonio y poder establecer un futuro personal, junto a esposo y descendencia.
Al producirse el fallecimiento del único ser que le quedaba en el mundo, los cuervos leguleyos sustrajeron hasta la última de sus casas, de las cuatro que poseía por herencia. A partir de ese instante, la calle se transformó en hogar, aunque nunca aprendió a comportarse dentro de los códigos que la desesperación genera.
Recuerdo cuando le ofrecíamos un emparedado o alguna fruta, nos respondía que había personas que, seguramente, lo necesitaban más que ella. Y a pensar de la insistencia â?? desviando la vista de su lectura â?? nos agradecía con esos modales que nos traían la imagen de nuestro abolengo.
La invitamos varias veces al departamento, a comer, a higienizarse, a dormir en el pequeño sofá que hay en el patio cerrado. Jamás tocó el timbre, solamente llamó telefónicamente en dos ocasiones â?? con sus escasas chirolas â?? para saber cómo estaba de salud, cuando se enteró que había sido sometido a una intervención quirúrgica, con pronóstico reservado.
La última oportunidad que tuve de verla - y habiendo resignado la capacidad de ayuda, por razones que me obligan a ser otro damnificado del mismo sistema - estaba hablando con la brisa del atardecer, quizá preguntándole el escondrijo de esa luz de luna, sin percatarse que mi mano tomaba la suya.
Sonriendo, una vez más, al paso del extraño, se dejó desvanecer, sin voz y sin limosna.
a todos los que leen poesía: acabo de encontrar en la librería del MNCARS un libro de poemas muy bueno, “Las flores de alcohol” de Sofía Rhei. Os dejo un anticipo…
ES MÁS FUERTE que yo
la sed
de beberme tu deshielo.