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Como otros tantos, yo estoy en las listas de mucha gente. Soy, como el título dice, una simple y llana dirección de correo electrónico más. Mi dirección no es ni más ni menos irrelevante que las demás. Los mensajes no vienen dirigidos a mí en particular. Soy un borrego más del gigantesco ganado.

Para mi el servicio de red que representa el correo electrónico es el que más me gusta. Lo considero, junto con la www, el servicio más importante que la red Internet ofrece. Antaño las cosas eran distintas. Y no hablo de hace diez años; más bien de hace unos cuantos años, cuando este fantástico servicio no estaba tan tremendamente desvirtuado como, desgraciadamente, lo está ahora: Spam, Fowarding, Mail bombing, Virus, Gusanos y demás gérmenes capaces de auto ejecutarse gracias a determinadas funcionalidades habilitadas por defecto en según qué clientes de correo…

¿Pero qué coño está pasando?

Me centraré solo en los correos reenviados -el llamado forwarding-. Quizás una de las facetas negativas del ser humano es que se deja influir demasiado por su alrededor y, claro está, por sus semejantes. Se tiende a imitar lo que una minoría hace pero que poco a poco deja de ser minoría para llegar a convertirse en una moda más. El caso del forwarding creo que entra de lleno en esto. Lo malo que esta moda es que no involucra solo a quién la lleva a cabo, sino que también quedan atrapados terceras personas de las cuales, algunas -como yo- empiezan a estar hartas.

Me limito a seleccionarlos en conjunto y a borrarlos sin ni siquiera molestarme en abrirlos. Ha sido así desde el principio y es un acto cuasi tan mecánico y rutinario como el acto de decidir reenviar un mail que te ha llegado reenviado recursivamente por varias personas. Es triste dejar sin mirar el buzón de correo durante unos días y al chequearlo encontrarte con que el 50% de los mensajes son reenvíos; el otro 50% es publicidad y demás basura. ¿Qué es más triste, tener el buzón de correo vacío? ¿O tenerlo lleno de mensajes que no se dirigen a tí -solo a tu dirección de correo-?

¿A caso no ve esto la gente? O es que quizás soy yo, que soy tan carcamal y tan poco moderno que no me entero de que la gente tiene el derecho de utilizar mi dirección de correo para enviar mensajes, propaganda, virus, archivos ejecutables de considerable tamaño, … Es tan fácil como incluirme en la lista de direcciones y seguir con la rutina del reenvío, sin darse uno cuenta de lo que realmente está haciendo. Las intenciones son buenas; siempre lo son. Quienes me tienen incluido en su lista me consideran un amigo/conocido con la suficiente confianza como para enviarme correos con chistes y demás. Creerán que me siento afortunado/agradecido por recibir correo reenviado.

… No entiendo ni sé cuándo la gente perdió el sentido común en este aspecto. Yo veo algo deprimente, absurdo y muy descuidado el que se reenvíen mensajes de esta forma tan masiva. Puedes incluso ver las direcciones de correo de otros reenvíos realizados antes del que te reenviaron a tí. Peca de inseguro y no se respeta siquiera el derecho a la intimidad de que no se haga pública tu dirección de correo o dominio del cual cuelga tu dirección. Luego uno recibe Spam y basura y no sabe de dónde han podido sacar la dirección. Pues muy seguramente de los recursivos forwarding: donde hay cientos y cientos de direcciones de correo. Sería muy fácil escribir un pequeño programa que extrajera esas direcciones de correo y creara una lista con todas ellas.

¿Por qué a la gente le gusta este acto social -no se ni cómo llamarlo-? Intuyo que son partícipes de tal porque lo copian y lo imitan al máximo. ¿Qué necesidad hay de todo esto? Me hago mil preguntas y no sé cómo contestármelas. Le pregunto a la gente que si les molesta los reenvíos y rara vez nadie me responde afirmativamente. Está claro que a la mayoría les agrada recibir mensajes y no les molesta que no vayan dirigidos a ellos pues, como yo, ellos no son nada más que otra dirección de correo.

Nunca le he dicho a nadie que evite enviarme correo reenviado. Con estas palabras, tampoco quiero que nadie quede ofendido -aunque si aludido-. Solo que me extraña todo esto. Tampoco nunca he filtrado ninguna dirección para que no me lleguen sus mensajes: al fin y al cabo, les conozco a todos ellos, sé que no quieren molestarme (aunque si lo hacen) y guardo la fuerte esperanza de que, algún día, consiga ver algún mensaje de correo por parte de ellos que si venga dirigido a mí.

Ahora reenvía este mensaje a diez personas y tus deseos se verán cumplidos :’(

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